martes, 18 de diciembre de 2012

SE PROLONGA LA EXPOSICIÓN!!!




Buenas noticias!!

La exposición fotográfica "Érase una vez" seguirá decorando las paredes de la Roussbería hasta nuevo aviso.

El gato viajero y sus historias os esperan allí para animaros  a no dejar nunca de soñar.



lunes, 26 de noviembre de 2012

NOVEDADES EN LA EXPOSICIÓN

Las aventuras y desventuras de nuestro gato/perro gustan a los clientes y visitantes de la Roussbería!
Ya se han vendido algunas de las fotografías (una de ellas es la que acompaña ésta actualización) y los encargos de objetos personalizados van en aumento.
Por ello, esta semana nuevos " objetos mágicos" llegarán a éste microcosmos situado en el centro de Bilbao.
¿Te atreves con unas zapatillas con alas? ¿Y un monedero sin fondo?
Además nuevas fotos del viaje de este incansable felino.
Os esperamos en SABINO ARANA 31, BILBAO.
Central Park , New York

martes, 23 de octubre de 2012

¡Buenas noches! 

Parece que Perro y su vuelta al mundo gusta a la gente, hoy se han vendido dos de las fotos expuestas :)

Me gustaría comentar también que ,probablemente ,se organice un cuentacuentos en La Roussbería. Será una tarde tarde especial en la que los más pequeños podrán viajar alrededor del mundo e incluso conocer al protagonista del cuento que nos deleitará con su presencia :)
Seguiré informando cuándo se concrete la fecha del evento.

http://www.facebook.com/eraseunavez.bybea



viernes, 19 de octubre de 2012

EXPOSICIÓN DE FOTOS "ÉRASE UNA VEZ..."


ÉRASE UNA VEZ...

A partir de hoy, podéis disfrutar en "La roussberia" (Sabino Arana 31, Bilbao)  de  esta exposición de fotos que  ilustra  las aventuras y desventuras de un curioso gato viajero  que decidió dar a vuelta al mundo...
Aquí os dejo el relato del largo viaje realizado por nuestro protagonista gatuno, París, Sidney, Filipinas, Malasia, China...tiburones ballena, tribus del pacífico o botas mágicas ...esto y muchas más sorpresas os encontrareis en éste curioso universo... ¡Os esperamos!





" Érase una vez un gato, perezoso y dormilón que vivía en París, se trataba de un felino negro con enormes ojos verdes y un curioso nombre... Perro.

Era un gato casero al que, cuándo no estaba confortablemente enroscado dormitando, le encantaba jugar. A veces se creía un puma y corría por la casa saltando de un mueble a otro y mordisqueando a su dueña en busca de un poco de acción.
Sin embargo, pese a la cómoda vida que llevaba nuestro curioso protagonista ansiaba conocer


mundo. Le encantaba ver los documentales de viajes tumbado en el sofá y envidiaba a su dueña que era una incansable trotamundos.

Soñaba con visitar algún día lugares lejanos, estaba cansado de pasear únicamente por los concurridos pero aburridos tejados de la ciudad de la luz.


Un día, mientras corría por la azotea persiguiendo una paloma que juguetona le había estado haciendo rabiar a través de la ventana, descubrió unas misteriosas escaleras azules situadas por las que, curioso, comenzó a descender ... súbitamente, se dio cuenta de que estaba volando, se habían terminado los escalones y estaba cayendo al vacío lentamente rodeando de nubes.

Cerró los ojos asustado y cuándo los volvió a abrir, un brillante sol le deslumbró y una curiosa voz hizo que se sobresaltara.



SIDNEY



-¡Hola ! ¿ de donde vienes?¿Eres un gato paracaidista? Hacía mucho que no recibíamos uno en Sidney, bienvenido!!-

Un extraño ser ,que parecía una enorme galleta de chocolate, le estaba hablando. -¿Sidney?- Respondió, -¿estoy en Australia?-...miró alrededor maravillado , estaba allí! Podía ver con sus

propios ojos la famosa ópera y los puentes mientras la brisa marina le acariciaba el hocico. Una vez superada la sorpresa inicial, Perro y su nuevo amigo comenzaron a charlar y el Señor Chocolate le explicó que ,por todas partes del mundo, existían lugares mágicos que conectaban diferentes puntos del globo terrestre (escaleras, puentes, puertas, torres) pero que era cuestión de suerte encontrarlas y por pura casualidad él había hallado una.
s de una semana estuvo nuestro gato viajero , recorriendo la gran urbe ,visitó las famosas playas Manly beach y Bondie beach donde su corazón quedó prendido de una gata surfera, pero se cansó del ruido de los coches, el bullicio de la calle y el estrés de la ciudad y decidió que su próximo destino tenía que ser algo completamente opuesto.
Preguntó a su anfitrión que lugar le recomendaba visitar y éste le habló de una entrañable tribu perdida en la pequeña isla de Tanna a la que podía acceder por el pasaje mágico localizado en uno de los camerinos de la gran Ópera de Sidney.
Sin dudarlo un momento, decidió que allí iría.

VANUATU


Cuándo volvió a abrir los ojos sintió un olor a humedad y madera que le rodeaba. midamente sacó la cabeza hacia la luz y se dio cuenta de que se encontraba en el tronco de un enorme árbol milenario , un montón de ojos y bocas sonrientes le observaban, eran

los Nakulamenés la acogedora tribu de la que el señor Chocolate le había hablado. Durante 1 mes, vivió en ese paraíso de naturaleza y paz , disfrutó de los ritos y costumbres de su


nueva familia y se convirtió en inseparable compañero de una pequeña llamada Kaenoum con la que aprendió a orientarse por la jungla, trepar árboles e incluso cruzar el río saltando de piedra en piedra .

Sin embargo, no podía quedarse allí para siempre, sabía que tenía que continuar viajando y tras

una noche de luna llena repleta de danzas y cantos, el Chaman le entregó un collar mágico que le llevó a su siguiente etapa...

FILIPINAS


Era tiempo de cumplir otro de sus sueños... ¡ir a la playa!

Decidió que Filipinas y sus paradisíacas islas sería el lugar indicado para aprender a nadar y bucear.
Así que, ni corto ni perezoso, se puso el collar mágico y cuándo se despertó estaba cómodamente enroscado en una hamaca en la paradisíaca isla de Boracay.
Allí, vagueó durante varios días, disfrutando de la hospitalidad de los habitantes y del ambiente


festivo de la isla.

Tanto le gustó la vida acuática que recorrió kilómetros y kilómetros de océano (llegando incluso hasta Malasia) a lomos de un enorme y encantador tiburón ballena al que conoció durante su curso de snorkel . Tortugas, corales, barcos hundidos...¡que maravilloso mundo había descubierto!.

Semanas después, mientras disfrutaba de un tranquilo atardecer en Donsol , el destino quiso que conociera a un simpático pescador que le contó historias increíbles acerca de montañas del norte de la isla de Luzón, y se ofreció a llevarle hasta el pueblo costero más próximo para que desde allí

pudiera comenzar su camino y conocer tan verdes parajes.

Tres inolvidables y agotadores días estuvo paseando por las terrazas de arroz, descubriendo cascadas escondidas, cuevas e incluso momias que decoraban paredes de piedra en las colinas. Sus patas gatunas estaban débiles y embarradas de tanto andar, la época de lluvias se estaba acercando y pronto tendría que marcharse de allí. ¿A donde podría ir? Cuándo al atardecer del tercer día caminaba despistado por el fino murete de una de las terrazas se dio cuenta que se terminaba la parcela y debía saltar para alcanzar la siguiente, confiado cogió carrerilla y...cayó al vacío.
Sus cansadas patas no le había impulsado con fuerza suficiente...arqueó el lomo y cerró los ojos,

preparado para un desagradable aterrizaje en el barro pero sorprendentemente sus patas contactaron con una dura y fría superficie...¿dónde había caído?

CHINA

Cuándo miró al suelo, en vez de mullida hierba y un terreno embarrado vio una gigantesca piedra , levantó la mirada y casi se vuelve a caer del susto ¡ estaba en la gran muralla china! otra vez había encontrado un pasaje mágico, definitivamente era un gato con suerte.
n sin dar crédito adónde se encontraba, caminó varias horas por los enormes escalones de la muralla hasta que , exhausto, se paró en un recodo a protegerse del gélido viento. En ese momento una pareja de sonrientes chicas de rasgos europeos cargadas con enormes mochilas, se le acercaron,
le acariciaron y sin dudarlo hicieron un hueco para que viajara con ellas.

Brrr que frío hacía, y ¡que complicado era comunicarse con las gente allí!

Menos mal que tenía a sus nuevas compañeras de viaje y así , de mochila en mochila,a hombros de sus amigas, siempre curioso asomando la cabeza para no perderse ni un detalle, podía viajar sin


miedo .

Durante un mes recorrió el país de norte a sur con sus inagotables amigas. Trenes, autobuses, bicicletas, ferry todo transporte era válido para conocer nuevos y lejanos pueblos de ese gigantesco


país .

Se maravilló con las luces festivas que decoraban todas las ciudades en honor al nuevo año, probó extraños alimentos en los puestos callejeros, ayudó a sus las intrépidas compañeras a regatear en los mercados, sus garras aprendieron a patinar sobre el hielo... cada jornada era una nueva vida llena de experiencias y encuentros.

Una tarde, cuándo se encontraba solitario, paseando por un pueblecito llamado Yangshuo, descubrió un pequeño local donde un curioso joven estaba atareado pintando zapatillas con los colores y diseños más increíbles que jamás había visto.

Maravillado le preguntó si podría hacerle unas a su medida, “el gato con botassiempre había sido su cuento favorito. Con una gran sonrisa el artista le respondió que sería un honor y se puso a trabajar en ellas.

En menos de treinta minutos, Perro, estrenaba su nuevo calzado, y caminaba feliz, embelesado, observando el río y los enormes riscos de piedra que hacían del paisaje un cuento de hadas con las garzas volando bajo en busca de peces.
De forma repentina, comenzó a sentir un hormigueo en las patas y perdió el equilibrio, ¡¡ De los laterales de sus nuevas botas estaban creciendo unas alas!!Probó a dar un salto y su sorpresa fue increíble cuándo se encontró flotando, definitivamente era tiempo de dirigirse a otra destinación y decidió que Nueva York era el lugar que deseaba visitar.



NUEVA YORK




Voló y voló atreviéndose incluso a acercarse un poquito a la luna que siempre la había causado curiosidad.

En menos de dos días llegó a el continente americano y enseguida avistó los espectaculares


rascacielos de Manhatan.

Decidió que el mejor sitio para aterrizar y comenzar a conocer la ciudad ,sería Central Park . No fue una maniobra sencilla ya que, concentrado en caer sobre sus cuatro patas limpiamente, se despistó y chocó contra un árbol cayendo al verde césped patas arriba .
¡Que vergüenza!, esperaba que nadie se hubiera dado cuenta. Agilmente se puso en pié y al mirar alrededor vio que estaba rodeado de un grupo de ardillas y palomas locales que, con media sonrisa y gesto de curiosidad en sus caritas, le preguntaron amablemente si se había hecho daño y le dieron la bienvenida.
Con ese peculiar grupo de animales urbanitas, recorrió el gigantesco pulmón verde , disfrutando de los bailarines espontáneos, los partidos de béisbol infantiles o de los románticos paseos que las


parejas daban en barca. Al anochecer salieron a la gran urbe,donde los miles de taxis amarillos subían y bajaban por las ruidosas avenidas, los gigantescos carteles de Broadway, la locura luminosa de neones en Times square se sentía dentro de una película.

¡Aquella ciudad era todo un mundo!
Una tarde en que paseaba cotilleando curioso los pequeños locales del Soho, descubrió una galería


fotográfica con unas magníficas imágenes de su querida Torre Eiffel.

La morriña le invadió ¡cuánto echaba de menos su hogar!
Inmerso en sus pensamientos, melancólico continuó callejando despistado, mirando al suelo hasta que sus ojos se encontraron con un papel arrugado y pisoteado en el que se mostraba una foto del


famoso Moulin Rouge con una misteriosa frase escrita en caracteres chinos Viaja a Paris, trueque de objetos mágicos y debajo la dirección de una calle perteneciente a Chinatown. Aquello era la señal definitiva, era el momento de volver a su hogar.

Nervioso, caminó hacia el barrio chino donde su olfato gatuno se volvía loco con el olor a pescado que invadía las callejuelas. No le fue difícil encontrar el local ,se trataba de una curiosa tienda de antigüedades repleta de extraños objetos polvorientos.
Dentro, un anciano de larga barba blanca pulía con empeño una roñosa lámpara murmurando


palabras entre dientes. Perro, se acercó a él y le mostró el papel que se había encontrado en el suelo, explicándole su deseo de volver a Paris.

El hombre, ilusionado con la sorprendente visita de una gato tan poco habitual, escuchó entusiasmado la historia del largo viaje realizado por nuestro amigo, ofreciéndose a ayudarle en su


retorno a Europa.

Le explicó que, simplemente tenía que dejar sus botas mágicas en la tienda y a cambio de ellas, obtendría una cartera de la que salían billetes de avión sin límite.
Sin dudarlo, Perro aceptó el trato y , cartera en pata, en unas horas ya estaba rumbo al aeropuerto.


EUROPA

Cuándo llegó a la entrada de su hogar parisino, se sentó en el colorido felpudo y comenzó a maullar. -¿Perro?- Oyó la voz de su dueña al otro lado de la puerta, en unos segundos, como un torbellino de energía su sonriente amiga le tenía en brazos y no paraba de achucharle saltando de

alegría al verle de nuevo en casa.

Sin dejar de abrazarle, Bea (así se llamaba su dueña) le contó cuanto le había echado de menos en esos meses y ,comenzó a explicarle , que ella también había estado viajando buscándolo por toda Europa: Nantes, Burdeos, Bilbao, Barcelona, Madrid, Lanzarote...incluso hasta a Dinamarca se había ido siguiendo los rumores de los gatos callejeros que decían que había visto a un enorme gato


parisino enrolado en un barco de pesca.

Ronrroneó feliz escuchando esas historias, calidamente tumbado en su cálido regazo y cuándo, por la noche, cerró los ojos para dormir echo un ovillo junto a ella , supo que nunca más se separarían y que esa billetera mágica les llevaría a él y su inseparable compañera a seguir recorriendo mundo...

By Bea Octubre 2012